Galindo

Ni siquiera me dio tiempo para pensar. Solo dijo: «Entra», en señal de orden, y no fui capaz de decir que no. Tenía miedo

Montevideo sin flores

—Con permiso —dijiste a los asistentes a la fiesta, con una media sonrisa, y todos rieron sin saber que vos no estabas de humor ese día.

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