Uribe y su decálogo del amor

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Así es Álvaro Uribe Vélez, contra todo pronóstico siempre sorprende a la opinión pública y cuando uno cree que ya su cinismo llegó al límite, él se supera.

Por: Farouk Caballero/@faroukcaballero

A menudo suele afirmarse que los hombres competitivos nunca tienen techo, pues se esfuerzan para romper sus propias metas alcanzadas. Así es Álvaro Uribe Vélez, contra todo pronóstico siempre sorprende a la opinión pública y cuando uno cree que ya su cinismo llegó al límite, él se supera.

Su última propaganda fue disfrazar un comunicado oficial como una rueda de prensa y lo hizo en su hábitat: el establo. Y yo, cansado de la imposible pedagogía para informar al uribista promedio que aplaude la desinformación, comprendí que lo mejor era olvidarme de los crímenes y las barbaridades políticas asociadas al antioqueño. Comprendí de inmediato que yo lo estaba mal interpretando y que la eficacia comunicativa del discurso de Álvaro Uribe se comprendería mejor si la aplicamos a las artes del amor.

Este mesías del Ubérrimo hace quedar en ridículo a cualquier psicólogo de las relaciones de pareja (cordial saludo para Ricardo Arjona). Y si acaso alguien duda de su capacidad en las artes del amor, aquí les dejo este decálogo que sin lugar a dudas les servirá:

  1. Si usted se siente amo de su ex, seguramente vendrá el pleito. Pero Uribe le enseña a salir airoso cuando su pareja actual le pregunte: “¿usted quiere la reelección con su ex?” No dude, conteste con la mano firme y la mirada seria: “¡otra pregunta, amigo (a)!” 
  2. Si usted está en esa bella época universitaria, se echó una canita al aire y lo vieron, seguramente eso llegará a oídos de su pareja. Cuando le hagan la confrontación, usted diga: “Nada de academia, todo rabia”.
  3. Pero si la cosa persiste, la máxima uribista indica que es pertinente victimizarse. Se debe cambiar el discurso para triunfar sobre cualquier señalamiento con la siguiente perla: “lo único que tienen es la fuerza de la calumnia”.
  4. Cuando llega otro amor o el desgaste es contundente en una relación, usted ya no tiene que usar esa mentira piadosa del “no eres tú, soy yo”. Lo adecuado es afirmar con el mejor acento paisa: “me siento moralmente impedido para ser tu pareja, te haré llegar mi carta de renuncia para que mi defensa no interfiera con tu desarrollo como persona”. 
  5. Si en algún momento lo tienen acorralado y usted evidentemente quiere evadir la encerrona, podrá salir victorioso con tan solo subir el tono y decir: “¡No me diga evasivo!” (La efectividad del mensaje se eleva si se usa la mano firme).
  6.  Para las mujeres: si su pareja le revisa el celular, cosa ya patética, y le pregunta: ¿Quién es ese Iván que tantas veces llama? Ustedes, mujeres, contesten: “¡No me ponga hablar de ese señor, solo temas de fondo!” Ahí, la discusión ya murió.    
  7. Para los hombres: si usted sufre porque algún amigo reveló más información de la que debía a su pareja o porque hay algún gusano arrastrándose para caerle a su pareja, mande esto en un audio de WhatsApp: “Estoy muy verraco con usted y ojalá me graben esta llamada. Y si lo veo le voy a dar en la cara, marica”. Si su mujer es uribista, lo aplaudirá a rabiar. Los detalles enamoran.
  8. Si definitivamente usted quiere el divorcio, pero no tiene nada en contra de su pareja y no quiere tener la gallardía de reconocerlo, Uribe le regala esta frase para que afirme que es mejor que su pareja acepte por las buenas, porque si no, las “pruebas” terminarán por hacerle daño: “Yo tengo pruebas, que no las voy a revelar, son de inteligencia militar y policiva”.
  9. Si su descaro y su cinismo en la infidelidad es estratosférico y ya no tiene forma de defenderse, use esto que de seguro aliviará los ánimos: “Todos los errores y dificultades, las carencias, las equivocaciones, les ruego apuntarlas en el pasivo de esta carnita y de estos huesitos” (Ahora bien, si le mete carriel, poncho y sombrero, ya ganó).
  10. Para el final dejé este clásico. Si usted no quiere tener relaciones sexuales con su pareja por cansancio, falta de gusto o cualquier otra causa, recrimine a su pareja con la mirada. Acúsela como si fuera de “laFar” y dígale: “Aplace la sexualidad, ese gustico es para la familia”.