¿Qué es el cuento?

Durante mucho tiempo se ha tenido una concepción errónea acerca de lo que es el cuento, principalmente por aquello que a muchas personas les fue enseñado durante el colegio, definiéndolo como un género literario caracterizado por su estructura (inicio, nudo y desenlace) y por poseer una moraleja; sin embargo, con la realización de varias lecturas de diferentes cuentos y la revisión de las descripciones que han hecho diferentes autores sobre este género, se puede llegar a la conclusión de que el cuento no es lo que siempre se ha creído. Es por esto que en el presente ensayo se pretende responder a la pregunta ¿qué es el cuento?, presentando algunos argumentos que permitan, primeramente, lograr una definición para este género literario, seguido de esto, se señalarán algunas de las principales características que se deben tener en cuenta en él y finalmente una breve conclusión. Para cumplir los objetivos propuestos, se ha realizado previamente una revisión a algunos autores que han expuesto sobre este tema, tales como John Updike, Truman Capote y Nadine Gordimer.

El cuento es una trama unitaria en la que tanto los personajes y sus movimientos existen solo en la historia, presentando todo lo que en ella ocurre como un efecto de acción y reacción. Por su forma y características, el cuento no permite, como ocurre en la novela, un relato extenso ni muy detallado para explicar qué pasa antes o después, es decir, su narración no es explícita; así mismo, en el cuento solo hay un final posible, el cual debe ser satisfactorio. Cabe aclarar que la trama en el cuento es la sucesión de las acciones, las cuales no siempre son lineales. Ignacio Padilla afirma que el cuento no tiene la capacidad de mirarse a sí mismo, no tiene espacio para equivocaciones, es perfecto.

Enrique Anderson Imbert menciona en Teoría y técnica del cuento cinco características principales del cuento. La primera es persona y personaje: sobre esto, aclara que el personaje es una realidad lingüística sujeta a la voluntad del narrador, el cual delimita el habla, los pensamientos e, incluso, su capacidad de rebelarse; es quien establece qué hechos van a suceder en el cuento y en qué orden. Dice también, que el personaje recibe estímulos y responde ante ellos a la manera de una persona real, que éste tiene la capacidad de emprender aventuras y superar obstáculos; son las acciones lo que lo definen.

En segundo lugar, está el punto de vista. Para hacer una correcta descripción sobre los puntos de vista en el cuento, el autor define primero lo que es el narrador (el cual es diferente del escritor y siempre es ficticio); afirma que éste es quien establece la trama y el orden de aparición de los personajes. Describe que “los «ángulos de visión» en un cuento están lingüísticamente determinados por ese triángulo: un «yo» que se dirige a un «tú» para hablarle sobre un «él»” y que “en un cuento siempre narra un «yo»”, así mismo, si en el cuento aparece un «tú» o un «él», es porque el narrador los ha señalado. Entonces bien, en el cuento el escritor ha delegado sus puntos de vista a un narrador, que como se mencionó anteriormente, es ficticio. Estos puntos de vista se dividen en cuatro: el primero es el narrador-protagonista, éste es el que cuenta su propia historia; el segundo es el narrador-testigo, el cual es un personaje menor quien cuenta la historia del protagonista y no participa de la acción; sigue el narrador-omnisciente, quien cuenta como un dios que se lo sabe todo; y por último, el narrador-cuasi omnisciente, este se limita a describir lo que cualquier hombre podría observar.

La tercera característica descrita por Imbert es el escenario. Este cumple una función visualizadora de la descripción, la cual suele estar al servicio de una acción y tiene dos tipos: decorativa, la cual se refiere a lo ornamental, y la expositiva, que contribuye al acto. Entonces bien, el escenario es el dónde y el cuándo del cuento, relata el lugar en el que sucede; éste acrecienta la credibilidad del relato, ya que los lugares están ligados a ciertas emociones y de esta manera se crea una armonía entre el ambiente y el carácter del cuento; así mismo, da una pista de lo que sucederá en la historia.

Sigue el diálogo. Éste da pistas sobre los personajes, su cultura y el ambiente en el que se mueven. Hay personajes que hablan con el mismo tono del narrador, y otros que están individualizados por las peculiaridades de su habla. Entre sus funciones se encuentran: la organización de la trama, información y explicación de los hechos (esto para aligerar la descripción), escenificación (pasar del pasado al presente), caracterización (revela quienes son los personajes), ambientación y emoción.

Por último, se encuentra el tiempo, sobre el cual menciona cuatro tipos: el histórico que tiene como función dar un contexto; el interno, que dice cuánto duran los hechos narrados en el cuento (en éste se dan el cronológico, que transcurre de manera lineal, y el psicológico, en el cual suceden muchas más cosas), el tiempo de la historia, que es la forma en cómo cuenta el narrador, cronológicamente, el inicio, el nudo y el desenlace; y el tiempo del relato, que es la manera en cómo desde el presente se puede narrar el pasado, el presente y el futuro. Se debe tener en cuenta que el tiempo altera el orden lineal y genera una temporalidad exclusiva del relato.

Ahora bien, después de esta pequeña revisión sobre algunas de las características que tiene el cuento, se puede ver con más claridad la definición de este género literario, y así como Enrique Anderson Imbert, varios autores realizaron descripciones similares, por ejemplo, John Updike afirma que el cuento requiere de precisión, honestidad y debe dar la impresión de que se contó sin esfuerzos; ésta última, es una característica similar a una realizada por Truman Capote, quien dice que se debe mantener una preeminencia estilística y emocional; según Nadine Gordimer, el cuento es un género más flexible y abierto a la experimentación, se sirve de la experiencia humana y señala también que éste se logra o no se logra. Estas particularidades, permiten una visión más amplia sobre el concepto que generalmente se ha planteado sobre el cuento, y así mismo, lo permiten identificar como el género literario que ha sobrevivido a través de diferentes tiempos, el cual podría decirse que es el más acertado para la actualidad pues, como dice Gordimer, “se acomoda a la sensibilidad de nuestra época, constituida por destellos de inspiración”.

Gracias a la intensidad que presenta en su brevedad, el cuento permite al lector una experiencia literaria placentera en un relato corto, ya que ésta puede darse en una sola sesión de lectura, lo cual se ajusta a la capacidad y disposición de su tiempo. Esto último lo menciona Poe, afirmando que cierto grado de duración es requisito indispensable para conseguir un efecto cualquiera, en este caso el de goce. De esta manera, la satisfacción que produce la literatura y el poder disfrutarla en narraciones cortas, es la gran ventaja que nos deja este género.

 

 

Referencias bibliográficas

 

Capote, T. (1993). Forma y técnica del cuento. En: Teorías de los cuentistas. Zavala, L. (1993). Comp. México: Ediciones UNAM.

Gordimer, N. (1993). El destello de las luciérnagas. En: Teorías de los cuentistas. Zavala, L. (1993). Comp. México: Ediciones UNAM.

Imbert, E. A. (1999). Teoría y técnica del cuento. Barcelona: Editorial Ariel.

Padilla, I. (2016). El accidente de la novela moderna. En: Cervantes & compañía. Bogotá: Editorial Planeta.

Poe, E. A. (1993). La unidad de impresión. En: Teorías de los cuentistas. Zavala, L. (1993). Comp. México: Ediciones UNAM.

Updike, J. (1993). Precisión. En: Teorías de los cuentistas. Zavala, L. (1993). Comp. México: Ediciones UNAM.